TagPay inventa la institución financiera del futuro en África

Se comenta que Amazon y Alibaba desean desarrollar una forma de pago que implemente el reconocimiento facial; que Mastercard y La Banque Postale trabajan en la autenticación del ritmo cardíaco y el reconocimiento vocal, respectivamente… ¿cuál de estas tecnologías prevalecerá? Es difícil saberlo, pero con seguridad, la tarjeta inteligente, inventada por Roland Moreno en 1974, lleva plomo en el ala. Ya desde inicios de 2005, Yves Eonnet comenzó a prever la decadencia de esta invención, convencido de que el futuro estaba en manos de la tecnología móvil, la cual podría constituir una formidable herramienta de inclusión financiera para los países en vías de desarrollo. Como resultado de esta convicción, y del trabajo de colaboración con Hervé Manceron, surgió TagPay, una plataforma digital móvil desarrollada en Francia, basada en el reconocimiento de una firma sonora para autenticar las transacciones financieras. Este sistema es utilizado en la actualidad por unos veinte países, en su mayoría africanos. ¿Y si fuera en África donde se desarrollaran los servicios tecnológicos financieros del futuro? Así piensa Societé Générale, que acaba de entrar en el capital de TagPay con la adquisición del 8 % de las acciones.

TagPay, pionero en el uso del teléfono móvil como herramienta financiera

La bancarización -posibilidad de acceder al servicio financiero- es una necesidad real en los países emergentes: «En el Congo, por ejemplo, no existen suficientes entidades financieras, y muchos de los empleados reciben su salario en efectivo, explica Yves Eonnet, CEO de TagPay. Esto implica una logística compleja, costosa y riesgosa, con camiones blindados protegidos por fuerzas militares; o ciudadanos que llevan el salario de un mes completo en billetes pequeños, y no pueden economizar, a menos que guarden sus ahorros bajo el colchón. Cuando el dinero no circula libremente, y los ahorros no pueden financiar la economía, el desarrollo del país se ve obstaculizado.» Para responder a la problemática que concierne a más de dos millones de personas en todo el mundo, Yves Eonnet y Hervé Manceron se basaron en la democratización del teléfono móvil para desarrollar sus ideas. «El modelo financiero que conocemos en los países desarrollados consiste en establecer una red de sucursales financieras locales a través de todo el país. Si este modelo se ve obstaculizado en Francia, es obviamente inadecuado para los países emergentes –muy lenta y costosa su implementación-. De ahí la idea de transformar el teléfono móvil en una herramienta financiera que permitiera recibir un salario, transferir fondos, efectuar una compra o pagar una factura.» Pero surgía otro problema: el stock de teléfonos móviles disponible en los países emergentes está constituido fundamentalmente por dispositivos de primera generación –una parte proveniente del reciclaje promedio de cada dos a tres años de los países desarrollados, con una vida útil limitada a una batería ya gastada o remplazada. En otras palabras, nada de recurrir a aplicaciones o tecnologías de avanzada tales como NFC o Bluetooth para asegurar las transacciones. Hacía falta resolver esta situación con las funciones básicas de los antiguos smartphones. Yves Eonnet y Hervé Manceron pusieron en juego más de veinte años de experiencia con la tarjeta inteligente y en el sector de las telecomunicaciones, y al cabo de siete años de I+D, expidieron no menos de 35 patentes internacionales para la protección de su tecnología revolucionaria: la tecnología de transferencia de datos basada en el reconocimiento sonoro, (NSDT, del inglés Near Sound Data Transfer™).

«Gracias a NSDT™, tenemos la posibilidad de transformar cualquier teléfono móvil en una herramienta segura de autenticación y pago, explica Hervé Manceron, director de operaciones de TagPay. En la práctica, el consignatario introduce el total a pagar desde su terminal, y el usuario introduce su número telefónico y su código secreto de cuatro cifras. A continuación, la plataforma TagPay establece la comunicación con el teléfono. El usuario responde la llamada acercando el móvil al terminal, lo cual permite el intercambio de un sonido único entre ambos terminales, y la realización de la transacción.» Ya no es necesario manipular efectivo, ni si quiera disponer de los bancos tradicionales, pues el consignatario –y aquí está el otro secreto del modelo propuesto por TagPay– realiza la función de banco. «Con nuestra tecnología de validación de transacciones, el consignatario puede efectuar tantas operaciones como desee el usuario: transferir fondos, pagar una factura… e incluso depositar o retirar efectivo. Más aún: para el manejo del efectivo, los bancos que utilizan TagPay se apoyan en entidades y personas especializadas, como por ejemplo la Western Union o sus empleados.» Estos agentes que actúan como intermediarios financieros, constituyen la red de proximidad de esta nueva generación de instituciones financieras. «Este modelo de banco sin sucursales permite la implementación de una entidad financiera en menos de tres meses en cualquier país. A modo comparativo, Societé Générale necesitó quince entidades para lanzarse en la República Togolesa con un modelo tradicional». En cuanto a los costos, son claramente mínimos: «Hasta el momento, se necesita equipar al consignatario con un terminal de pago compatible. Sin embargo, ya es posible constituir un terminal con un smartphone y la aplicación TagPay dedicada a sus agentes. El costo del despliegue de un nuevo punto de contacto con los usuarios, se sitúa alrededor de los 80 euros, que corresponde al precio de los smartphones compatibles con Android de primera generación, disponibles en el mercado.»

Near Sound Data Transfer™, una tecnología revolucionaria y universal

TagPay da crédito a su tecnología de autenticación basada en el reconocimiento sonoro, no solo por su fiabilidad, sino también por su facilidad de uso y su carácter universal. «Gracias a esta tecnología, que no necesita de ninguna aplicación en el móvil del usuario, es posible transformar cualquier teléfono en un medio de autenticación. Tenemos nuestras reservas con los fabricantes de los teléfonos, así como con los sistemas operativos y las tecnologías de terceros diseñadas para teléfonos de generaciones más recientes, tales como NFC. Recientemente, VISA lanzó un anillo NFC (NFC Ring) que puede ser empleado para efectuar compras. El objeto en sí es gracioso, pero el símbolo lo es más aún: al mirarlo de cerca, podemos ver que se trata de Gemalto (el propietario de la norma NFC), deslizando el anillo en el dedo de VISA, haciendo que la compañía dependa de esta tecnología…»
NSDT™ también tiene sus reservas, con las compañías especializadas en telecomunicaciones, que desde hace unos años se han lanzado al mercado de la bancarización en los países emergentes (ver más abajo); una independencia que seduce a las entidades financieras (que no tienen ningún interés en permitir que especialistas en telecomunicaciones o fabricantes de dispositivos husmeen en su territorio), y abre a su vez nuevos mercados para TagPay. De igual manera, la compañía francesa Bouygues, que buscaba una forma de pago para los vehículos que cruzan el puente de Abidján, cuya construcción terminó en el año 2014, recurre a la tecnología de TagPay para el peaje.

La bancarización de los países emergentes: una emboscada de operadores móviles

En el campo de la bancarización, antes terreno vedado de los bancos, los operadores móviles hicieron su aparición a finales del año 2000. El éxito de M-Pesa, un servicio de monedero electrónico propuesto por la compañía de telecomunicaciones Safaricom de Kenya (filial de la multinacional británica de telecomunicaciones Vodafone), es con frecuencia citado como ejemplo con sus 17 millones de usuarios, y sus dos millones de transacciones diarias, que representan el 30% del producto interno bruto nacional anual. Cabe destacar que África, con un número de habitantes que excede los mil millones, y una tasa de penetración de la telefonía móvil que oscila entre el 9 y el 124% según el país, representa un mercado colosal para las compañías especializadas en telecomunicaciones. De ahí la guerra encarnizada que existe entre las operadores locales e internacionales, solo comparable con la de las explotadoras de petróleo. «Frente a una competencia feroz y una clientela rebelde, los operadores de telecomunicaciones han visto en el dinero móvil un medio de retención de clientes a través de la explotación del factor de crecimiento natural, que consiste en la expansión de los servicios.» Aún cuando el nuevo modelo permite a los usuarios el intercambio monetario, y a los operadores móviles ampliar su radio de acción, no se trata de la panacea. Según Yves Eonnet: «El dinero móvil, respaldado por un operador móvil, no es suficiente para la bancarización satisfactoria. Con frecuencia, la transferencia de fondos solo es posible entre clientes de un mismo operador, por ejemplo, y no todos los servicios bancarios están disponibles. Por otra parte, con respecto a los créditos bancarios, es poco probable que las instituciones financieras sean sustituidas por empresas especializadas en telecomunicaciones, por lo que hemos desarrollado una plataforma independiente de banco principal “as a service”, alojada en el cloud, que permite tanto a instituciones financieras, como a operadores móviles o incluso a startups de la Fintech, ofrecer servicios bancarios.»

"África, que ha dado un salto en la etapa de transición del teléfono fijo al móvil, se encuentra en la actualidad en una posición más avanzada que la del mundo occidental, con respecto al campo de la banca digital."

Un modelo de banco “as a service” o cómo TagPay aloja los bancos africanos… en Roubaix

Además de su tecnología de autenticación basada en el móvil, TagPay ofrece a sus clientes (unas veinte instituciones financieras, operadores móviles y actores de la Fintech a través de todo el mundo), un “core banking” alojado en el cloud, específicamente en el Private Cloud de OVH. «Desde el inicio, justifica Hervé Manceron, pensamos en una infraestructura económica para bajar el costo de la implementación de los servicios bancarios, y a su vez flexible y escalable, que facilitara la innovación continua y que pudiera soportar el aumento exponencial del número de usuarios. El Private cloud de OVH, avalado por la norma internacional ISO27001, nos permitió dar respuesta a una gran problemática: la intervención de entidades regulatorias en el sector de la banca móvil, tales como el Banco Central de los Estados de África Occidental (BCEAO), que lógicamente desean enmarcar esta actividad, y en particular las infraestructuras tecnológicas que alojan los servicios bancarios.»
Al principio, no fue fácil convencer a los funcionarios de las instituciones financieras, habituados a gestionar de manera interna toda su infraestructura tecnológica. Cuando aceptaron la idea de externalizar el core banking para facilitar su operación en otros países, fue necesario recomendar a TagPay recurrir a los servicios cloud de los proveedores habituales de los bancos: «Llegamos entonces frente al departamento de compra de los bancos con los precios de OVH, que eran cinco veces más bajos que los que ofrecían los proveedores tradicionales, y se imponía la pregunta: ¿qué tienen ellos que no tenga OVH?», recuerda Hervé Manceron. TagPay, con su ambición de gestionar diez millones de cuentas en los próximos cinco años, nunca ha tenido dudas de su elección, «ni siquiera en lo concerniente a la lejanía entre el continente africano -donde los usuarios efectúan sus transacciones- y el centro de datos de Roubaix, que aloja nuestra infraestructura. Esto es posible gracias a la calidad de la [url="https://www.ovh.com/us/es/quienes-somos/red.xml "]red que OVH ha desplegado a través de todo el mundo[/url].»

Una innovación frugal que inspira a las instituciones financieras occidentales

La problemática de la inclusión financiera condujo a TagPay a responder a las necesidades de los habitantes de los países emergentes de la forma más sencilla posible, empleando un mínimo de medios y proporcionando así un ejemplo de innovación frugal. Desplazados de su posición hegemónica por los nuevos actores dinámicos que se amparan en las nuevas tecnologías para superarlos en el terreno de la innovación, los bancos occidentales enfrentan un serio problema: han invertido en sistemas que se tornan obsoletos, rinden cada vez menos, y frenan la posibilidad de renovar los servicios u ofrecer otros nuevos. «Es por ello que en la actualidad los bancos se han interesado en la forma en que TagPay reinventa las tecnologías bancarias en el continente africano, comenta Yves Eonnet. En África oriental, más del 40% de los adultos pagan sus facturas mediante un teléfono… contra el 2% promedio a nivel mundial. África, que ha dado un salto en la etapa de transición del teléfono fijo al móvil, se encuentra en la actualidad en una posición más avanzada que la del mundo occidental, con respecto al campo de la banca digital… un verdadero modelo a seguir.» Y TagPay no excluye la posibilidad de permitir a las instituciones financieras y las startups occidentales que se beneficien de su experiencia en África y de sus tecnologías.

«Una de las primeras lecciones es probablemente la de poner la infraestructura en manos de un proveedor de alojamiento, en lugar de gestionar un centro de datos propio, como era tradición en el mundo bancario», asegura Laurent Allard, CEO de OVH, que participó en el evento TagPay World, celebrado en París el 20 de septiembre de 2016. «La tecnología de TagPay asociada al cloud de OVH ha bajado drásticamente el costo del ticket de entrada para los nuevos actores con propuestas de servicios bancarios, y ayudados por la ausencia de propiedad intelectual en ese campo (es imposible patentar un nuevo tipo de servicio bancario; por lo que se pueden copiar en el mismo día de su lanzamiento). ¡La fortaleza bancaria ha sido sitiada!

Sin embargo, la banca no es la única institución en esta situación. En la actualidad, aún hay diez veces más infraestructuras alojadas en las empresas (legacy) que en los centros de datos de los proveedores. De hecho, la transición al cloud solo está en sus comienzos, pero hemos dado un paso decisivo: ayer, los departamentos de informática –especialmente en los bancos- nos veían como el enemigo número 1. Hoy, consideran que podemos ser su aliado, pues les hemos permitido aumentar el valor añadido de su trabajo, y de mantenerse en la carrera por la innovación, que rige la mayoría de los sectores.» Una carrera que ya es a nivel mundial… se dice que Nairobi es el Silicon Valley africano, ¿no es así?

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